miércoles, 27 de julio de 2016

POP EN JAZZ CON UN TOQUE DE LA INDIA Y FUNK, MUCHO FUNK


El pianista catalán Jaume Vilaseca regresó a Jazz San Javier para recrearnos con temas de la música pop llevados al jazz. Su hija Mar y el toque de sitar de Ravi Chary completaron su concierto. Más tarde, la Banda Original de James Brown pusieron mucho funk en la noche, con un concierto espectáculo de primer orden.

El pianista catalán Jaume Vilaseca regresó a San Javier.

Los contrastes volvieron a tener su protagonismo en la noche del viernes 22 de Julio, en el XIX Jazz San Javier. La primera parte contó con el concierto ofrecido por el pianista catalán Jaume Vilaseca  y su trío que junto a Ravi Chary, el músico de La India, regresaban para ofrecernos temas del disco “Jazznesis II” e incorporar otros éxitos del repertorio pop del pasado siglo XX, con la participación de la hija del pianista, Mar Vilaseca, que está considerada una de las más firmes y serias promesas del nuevo jazz vocal español. La segunda parte estaba reservada para un espectáculo a la americana, como sólo ellos saben hacerlo. La Banda Original de James Brown (reconocida así por la familia del propio cantante recordado por todos) nos trasladó toda la energía que el denominado Padrino del Soul (aunque en realidad lo que hizo Brown fue inventar un nuevo sonido al que llamó “funk”) nos legó desde los años 60 del pasado siglo XX. Un torbellino musical que arrolló a todo el que se le puso delante, con una banda que a pesar de los muchos años que tienen la mayoría de sus componentes todavía nos pueden dejar atónitos con su maestría y vitalidad en escena.

El contrabajista Dick Them.

Como les adelantaba, la primera parte de esta novena jornada celebrada en la sede habitual del Parque Almansa (quedan al margen los conciertos en las plazas públicas) estaba dedicada al pianista catalán Jaume Vilaseca y su trío, que regresaba a Jazz San Javier para interpretar piezas de su disco “Jazznesis II” y otros éxitos de la música pop del pasado siglo XX. Para ello invitó a su hija Mar, que está considerada una de las más serias promesas del jazz vocal español, con quien llevó a cabo algunas de esas adaptaciones. También en esta ocasión, como ya hizo en 2011, Vilaseca ha regresado con Ravi Chary, el músico de La India con el que ha realizado ya dos grabaciones en disco  y cuyo instrumento, el sitar, se incorpora a los arreglos y creaciones de Jaume Vilaseca imprimiéndole un toque exótico y enriquecedor que lo hace, dentro de lo que hoy podemos escuchar, un tanto singular.

Mar Vilaseca cantó con la fuerza de las grandes divas, aunque está comenzando sus pasos en el jazz como futura estrella.

La aparición en el escenario del auditorio fue en cuarteto conformado por el propio Jaume Vilaseca al piano, el bajista Dick Them, el baterista Ramón Díaz y la cantante Mar Vilaseca, atacando de inmediato dos piezas adaptadas del grupo inglés Génesis, “Any Way” y “Time Table”, que interpretó con cierta maestría a pesar de su juventud, Mar Vilaseca. Una voz que posee fuerza y dulzura a la vez con registros intensos y pianos dulces e íntimos, al estilo de las grandes divas del género. Y no es de extrañar ya que sus gustos musicales son muy abiertos, desde Bee Gees, Beatles, Génesis a Michael Jackson, Yes, Diana Ross… Una mezcla de estilos que le son válidos para ir perfilando su propia manera de cantar, a la que con la ayuda de su progenitor y de otros músicos de la Barcelona musical irá limando con el paso del tiempo hasta, supongo, lograr llegar a la cima que se ha propuesto.

El baterista Ramón Díaz, que tuvo su momento de gloria durante el concierto.
Después, Jaume Vilaseca dio las buenas noches y agradeció a San Javier la deferencia de haberles traído de nuevo aunque en esta ocasión, subrayó, para presentar un concierto diferente al de 2011. Con temas adaptados del grupo británico de pop Génesis, indicó, pero no únicamente de ellos como los que presentaba para continuar con Mar en el escenario: “Lately”, de Stevie Wonder, y “Just The Two Of Us”, éxito del recordado saxofonista Grover Washington Jr., que terminaron por convencer a una mayoría del auditorio no ya al trío del pianista, sino en relación a la interpretación de Mar Vilaseca.

El músico Ravi Chary y su sitar.
Llegados este momento del concierto, Jaume Vilaseca anunciaba a Ravi Chary, que ataviado con su clásico Dhoti apareció en escena saludando y una vez afinado su sitar atacaron una de las piezas de “Jazznesis”: “Follow You”. El sitar impregna estos arreglos y creaciones de Vilaseca de esos aires orientales que destilan misterio y magnetismo al tiempo. Siguieron con dos piezas del pianista: “Circles” y “Drumum & Bai”, en el que el baterista Ramón Díaz tuvo su momento de gloria con un solo efectista que el público supo premiar.

Jaume Vilaseca desplegó sus esencias interpretativas y creativas.

En la recta final de este concierto, Jaume Vilaseca presentó su visión de una pieza tradicional catalana titulada “El canto de los pájaros”, en la que Ravi Chary introdujo sus toques de sitar que la hacían más original aún, para luego atacar “Cañitas”, creación del pianista con aires flamencos donde Ravi Chary tuvo su protagonismo destacado (no le va mal al flamenco el sitar) y finalizar, regresando al escenario Mar Vilaseca, con una versión de un clásico de The Beatles: “Across The Universe”.

Mar Vilaseca cantando una pieza de The Beatles adaptada por su padre al jazz.

El auditorio, puesto en pié, aplaudió masivamente este concierto de Jaume Vilaseca y sus acompañantes que resultó intimista y exótico en ciertos momentos debido al sitar, con una aceptación, de nuevo, por parte de los aficionados que asistieron al mismo. Éstos insistían para que hubiera algún bis. Y no fue uno, sino dos. El primero, “Bésame mucho”, a dúo padre e hija. Esto es, piano y voz, donde Mar impresionó de nuevo con sus registros vocales. Y después, el trío con Ravi Chary en una pieza que ya interpretaron en su anterior visita: “El Hotel”. Definitivamente recomiendo asistir a un concierto de este trío, cuarteto o quinteto según el caso, porque disfrutarán con ellos.

Ravi Chary atento a las evoluciones de Vilaseca en el piano.

En la segunda parte de esta novena jornada, el decorado y estilo cambiaban como de la noche al día. Pero no estaban tan lejos el uno del otro. En esta XIX edición hemos tenido la suerte de poder escuchar y ver en directo a la Banda Original de James Brown, la que reconoce la propia familia del recordado cantante, que nos arrolló con su fuerza y magnetismo dejados por Brown durante cuatro décadas. La banda llegaba a San Javier conformada por Tyrone Jefferson, como director y trombón; Hollie Farris, trompeta y teclados; Joe Collier, trompeta; Jeff Watkins, saxo; Keith Jenkins, guitarra; Fred Thomas, bajo eléctrico; Tony Cook, batería; George Spike Nealy, percusión; Cynthia Moore, cantante; Martha High, cantante, y el presentador y Maestro de Ceremonias de los conciertos de Brown, Danny Ray.

El Maestro de Ceremonias del recordado James Brown, Danny Ray.

La vida de James Brown no fue un camino de rosas precisamente, pero dejó nítido cual era el sonido que siempre estuvo en su mente y alma al que se denominó funk. Le llamaron el Padrino del Soul porque su actividad comenzó en los años 60, cuando las estrellas de la Atlantic, Stax o la Montown comenzaban a grabar discos que llegaban fácilmente a las listas de éxitos y ventas. Sin embargo, Brown siempre quiso algo distinto, otro sonido que no estaba en las bases de aquellos otros artistas y que era mucho más incisivo y enervante. Incluso he leído que tuvo fuertes discusiones con su saxofonista Maceo Parker, al que dejó nítido cómo quería que tocara su instrumento para conseguir ese sonido. Por ello, no es de extrañar que todos estos músicos que llegaron a San Javier se cogieran de la mano en círculo e hicieran una especie de oración colectiva antes de salir al escenario. Tuve la fortuna de presenciar estas intimidades de la banda y, ciertamente, sentí un respeto en el ambiente. Casi me sentí atraído por esa ceremonia en la que creí entender pedían al gran Padrino que les iluminara esa noche, para poder dar testimonio fiel de su legado.

Tyrone Jefferson, director musical de la banda y trombone.

“Soul Power 74”, “Pass The Peads” y “Hot Pants Road” fueron los temas del comienzo de lo que resultaría un concierto grandioso en las noches del festival. Y entonces comenzó el desfile de ese potencial increíble. Piezas que nos hacían vibrar y movernos como en nuestros tiempos jóvenes y a los jóvenes como máquinas de bailar sin posibilidad de parar. “Make It Funky”, “Gonna Have A Funky Good Time” o “Ain't It Funky Now”, que dio paso a la gran Cynthia Moore, vestida con una prenda negra de encaje y tul. Grandiosa y mostrando poderío en el escenario.

La cantante Cynthia Moore, con la Luna de fondo y haciéndonos vibrar con su voz.

Y desgarra su voz por “Get Up Offa That Thing” y baila agarrada al saxofonista de Nueva Orleans Jeff Watkins, para continuar con “Papa's got a brand new bag” y provocar el estallido de los que participaban del espectáculo. Algunos se pellizcaban para comprobar que no estaban soñando. Entonces, el bajista Fred Thomas se hace con el control y comienza a “provocar” a los suyos y suenan las notas de “It's A Man's Man's Man's World”. El auditorio es un clamor. Corean esta mítica balada, se mueven de un lado para otro; es la locura colectiva de la que se ha adueñado el mismísimo James Brown desde el lugar en el que esté.

La banda de James Brown durante una parte del concierto.

No hay momento para el sosiego. Sin pausa alguna suena “Papa Don’t Take No Mess” y se anuncia a Martha High con pantalones de pitillo, blusón y una enorme cresta rubia en su cuero cabelludo. Impresionante esta mujer que debe contar con unos 70 años o más, no lo sé ni me importa. Pero es otro torbellino, la corista que acompañó a Brown casi desde el principio; confidente de muchas de las cosas que acontecieron en la vida del Padrino Brown. Y fiel testigo de su música, como lo demostró cantando “Hardest Working Woman” y luego otra mítica pieza de James Brown: “I Feel Good”. ¡Cómo sonaba ese cuarteto de viento! ¡Qué fuerza y empuje! No podemos parar; no queremos parar. El delirio, ya les digo.

Martha High, corista desde el 65 de Brown y confidente de algunas de las cosas que le ocurrieron al cantante.
El bajista original Fred Thomas dirigiendo a sus compañeros.
Y de nuevo el bajista Fred Thomas se acerca al micro y comienza “Cold Sweat”, a la que siguen “I Got The Feeling”, “Give It Up Turn It Loose”, “Try Me”, “Payback” y “Please, Please, Please”… En el foso del auditorio no cabía nadie más. Todos apretados y sudando. No importaba porque el espíritu de James Brown nos había llevado a sus terrenos, a sus ritmos frenéticos. Y entonces el cuarteto de vientos dio los ocho toques clave y comenzó “Sex Machine”. Fue un final a la altura de lo que todos esperábamos, como si el propio Padrino lo hubiera programado así. Se despidieron todos juntos, de la mano y encarando el ancho del escenario mientras el Maestro de Ceremonias volvía con la famosa capa verde que dejaba sobre un micrófono vintage que estuvo al frente durante todo el concierto. Como si el Maestro hubiera estado ahí todo el rato y no nos hubiéramos dado cuenta de ello. ¿O sí? El personal quería más, se insistía. Así que regresaron al escenario y dejaron sonar “Gimme Some More”. El sumun, no cabe más. Esto es demasiado para una sola noche.

El baterista Tony Cook.
Jeff Watkins directamente desde New Orleans.
Hollie Farris se ocupa de una de las trompetas y de los teclados.
Joe Collier es el otro trompeta de lal banda.
En definitiva, una noche de contrastes musicales que nos trajeron intimismo, un toque oriental junto a una joven promesa del jazz vocal español con el pianista Jaume Vilaseca y su trío al que acompañó la voz de Mar Vilaseca y el sitar de Ravi Chary. Después, el espíritu de James Brown bajó entre nosotros para adueñarse de todos los que nos encontrábamos en el auditorio del Parque Almansa, a ritmo de funk. Todavía resuenan en mis oídos las notas del concierto que nos dejaron los miembros de la Banda Original que acompañó al cantante durante cuatro décadas. Definitivo. La próxima jornada nos llevaría por caminos de fusión flamenco, jazz y todo aquello que entra en la imaginación del pianista Dorantes, que regresa con un proyecto junto al contrabajista francés de origen español Renaud García Fons. Dicen que domina la técnica del arco como pocos. Y junto a ellos, la cantaora Esperanza Fernández y el baterista Javi Ruibal Junior. En la segunda parte, cambio de estilo con la cantante y compositora Melody Gardot. Se presenta muy interesante. Ya les cuento después.

Las fotos, como todas las de estos reportajes, son obra de Goio Villanueva.

Keith Jenkins es el guitarrista.
El percusionista George Spike Nealy.

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